jueves, 18 de octubre de 2012

Shide de Samhain II

El hombre parpadeó un par de veces como si no pudiera creer que aquel ser se hubiera dirigido hacia el. Su voz había sonado hermosa, como llegada de la letanía de un sueño, como el murmullo de algún cercano riachuelo.

-¿Yo? Me...me llamo Eidan mi señora.

Allí sabían que los Aes Shide se encontraban más cercanos a los dioses que ningún otro mortal,como si estos les hubieran tocado con su gracia, y era por eso que les respetaban, más aún porque ellos cuidaban de los árboles, de los campos y de los animales que eran su alimento. El hombre se alzó lentamente quedando uno frente a otro, casi a la misma altura...salvo porque ella era ligeramente más baja.

Por unos instantes ninguno de los dos dijo nada,solo dejaron que sus miradas repasaran el cuerpo del otro aunque la de Aisling bien podía llegar más allá de la piel,la carne y los huesos,viendo incluso su alma y las sensaciones que ella creaba en el.

Entonces comenzó a caminar lentamente hacia donde se encontraba el. No le hizo falta rodear la orilla del lago porque sus pies parecían flotar sobre el agua,impregnando las plantas y los dedos de los mismos,pero sin llegar a sumergirse. Cuando ella llegó a su altura el hombre se sonrojo.

-Acabas de matar al Gran Ciervo, ahora tu eres el Rey Astado, tu deberás tomar a la Diosa... tu destino es grande Eidan, y deberás estar preparado para afrontarlo- Ella había hablado con voz calmada pero el hombre sabía o podía intuir que cuanto le había dicho aquel ser tenía un significado profundo- Pasaré la noche de Samhain contigo.





Y sin decirle más pasó a su lado rozándole con el brazo en dirección al poblado, el cual se averiguaba entre la frondosidad del bosque gracias a la luz anaranjada de las fogatas. A el...le costó unos instantes razonar cuanto le había dicho,lo que había ocurrido, pero luego se giró caminando rápidamente hacia ella.

-¡Espera! No puedes presentarte así delante de todo el mundo, quizás no te respeten todos tanto como te respeto yo.

Ella paró su caminar en seco y nuevamente le miró, ahora con una expresión en su rostro que dejaba bastante claro que estaba confundida....y mucho.

-¿A qué te refieres?

El no se había dado cuenta de que la desnudez para ella era algo completamente normal, que por ser un ser de la naturaleza no comprendía porque debían cubrir el fruto de la misma con ropajes, por muy ricos o hermosos que pudieran resultar estos.

-Bueno...-El siquiera sabía como comenzar a explicarle aquello- Entre mis gentes acostumbramos a cubrir nuestra desnudez...y no estoy muy seguro de que te respeten cuando sepan que eres...

¿Que era?¿Lo sabía realmente?Aún no sabía si aquello era real o tan solo fruto de un sueño del que desde luego no quería despertar. Ella simplemente sonrío al ver la expresión en el rostro del hombre y como las palabras parecían haberse consumido en sus labios.

-Un hada -Aclaró finalmente mientras consideraba lo que había dicho- No habrá problema por eso, puedo ocultar mi apariencia sin demasiado problema...Pero deberás girarte y jurarme que no mirarás ocurra lo que ocurra...por muchas ganas que tengas de hacerlo.

De pronto la expresión de ella se había vuelto preocupada y en cierto sentido había perdido el brillo que solía tener, incluso el sonrojo en sus mejillas. Toda su atención estaba fijada en el hombre y ahora esos dos luceros verdes que tenía por ojos parecían atravesarle.

-Lo prometo- contestó él con sencillez intentando que su voz sonara lo más sincera posible mientras se giraba dando la espalda a la mujer...¿que podía ver que no hubiera visto ya?.

La mujer se giró en cuanto estuvo segura de que el no miraria.Justo en ese momento un brillo muy intenso y verdoso comenzó a irradiar a su alrededor hasta que ella no parecía más que una enorme bola de luz, una luz atrayente que parecía llamarle. De pronto una parte en el interior del hombre pareció quedar fuera de su control. Sentía una lucha interna, tan fuerte que sentía cómo escapaba de su control por unos instantes...pero por suerte no fue así.

Cuando aquel brillo comenzó a apagarse paulatinamente se pudo ver que ella había cambiado ligeramente. Ahora su piel era pálida,sus cabellos de un color negro muy oscuro y no tenía alas. Sin embargo, sus ojos conservaban aquel color verde y, para ojos acostumbrados, un brillo que parecía guardarse en su pecho y expandirse por el resto del cuerpo bajo la primera capa de piel.

Además el cuerpo quedó cubierto por una túnica de finísima tela blanca que acariciaba su piel y no parecía semejante a ninguna que se pudiera encontrar sobre la tierra. Estaba abrochada a los hombros con dos fíbulas de oro, y a la cintura por un cinto de hilo del mismo material. Le caía hasta los pies,cubriendo estos y las sandalias que calzaban.

-Ya puedes girarte...¿Esta mejor asi?

Hacía tanto tiempo que evitaba el contacto con los mortales que sus costumbres le quedaban lejanas y borrosas, pero cuando el se giro, la observó, y esbozo una sonrisa en los labios ella supo que su apariencia en ese momento estaba lo suficientemente bien como para andar entre su gente.


-Si, vamos... y será mejor que me dejes hablar a mi y explicar...como te he conocido...para que intentes pasar desapercibida, aunque creo que eso en realidad es imposible -De ser más tímido él se hubiera sonrojado, acababa de darse cuenta de que le había dedicado un piropo, pues era algo que el nunca solía hacer.

Entonces la mujer se aproximo a él lo suficiente como para deslizar la delicada mano alrededor de su codo, agarrandole para acompañarle en su camino. El pudo notar que el tacto de ella, ademas de ser suave, era extremadamente cálido. Solo el primer roce de sus dedos presionandole hizo que una descarga eléctrica acariciara todo su brazo.

Entonces los pasos de ambos les condujeron entre los arboles, por aquel sendero que habia creado el hombre hacia no mucho,hacia el poblado.Según avanzaban los sonidos del bosque y de aquel lago quedaron atrás para dejar paso a los de las personas, los instrumentos...las risas los bailes... Todo lo que se estaba preparando para aquella noche de Samhain.

El poblado no era más que una serie de cabañas construidas en piedra y con el techo de paja, las cuales estaban colocadas principalmente en un círculo alrededor de lo que parecía ser una plaza central, en medio de la cual crecía un enorme roble que, a juzgar por los alimentos y las flores que tenia al pie,parecía ser objeto de adoración. De los techos de las casas salía humo pues había comenzado el frío y las gentes comenzaban a encender los hogares con los que pasar las duras noches.

La plaza aquella sin embargo era lo que mas habia llamado la atención de Aisling. Frente a las ofrendas y bajo las hojas de aquel roble se levantaba un altar tosco de piedra. Sobre el mismo y trabajadas en hierro se situaban figuras de los dioses principales: Allí estaban Dagda y la Morrigan juntos, unidos por una corona de espigas. El resto eran dioses menores, relacionados casi todos ellos con las cosechas. Había también manzanas,otras plantas y un enorme caldero forjado en plata del cual ella no llegaba a ver los detalles decorativos.

Frente al fuego central la gente danzaba,todos ellos vestidos con ropas de piel, pero sin embargo al darse cuenta de la presencia de la Shide allí muchos se frenaron en seco, y así pasó que incluso los músicos dejaron de tocar y se centraron tan solo en aquel ser tan especial que había hecho aparición en ese momento.

-Buena luna hermanos... Os traigo a una nueva compañera para que comparta con nosotros el fin del año, para que baile a la luz de las hogueras y la luna, y se entregue a los dioses igual que nosotros lo hacemos. Ella es.... -Se quedo callado al darse cuenta de que la mujer no le había dado su nombre.

-Aisling,mi nombre es Aisling.

Ese desde luego era un buen nombre para ella pues en lengua antigua significaba “sueño”, uno como el que estaba viviendo aquel hombre y del que desde luego no quería despertar.
El tiempo transcurrió rápido y poco a poco todo el mundo comenzó a sentirse cómodo con la presencia del hada. En realidad el aura que ella emitía era de una serenidad plena que se juntaba con la alegría de esa noche y los sentimientos encontrados en el último día del año, pues aunque ellos no pudieran verlo, el hada si percibía la presencia allí de los espíritus de los difuntos que aún caminaban por ese mundo,y los que habían aprovechado que aquel velo se volvia mas fino para visitar a la sangre de su sangre.

Sin embargo,sentada en el extremo de la misma mesa donde se encontraban ambos, estaba la figura de una mujer vestida completamente de negro. Las arrugas que adornaban su rostro eran claro signo del paso del tiempo, al igual que el blanco que cubría sus labios cabellos. La nariz era ganchuda y los ojos azules estaban velados por una capa blancuzca que daba a su rostro una expresión un tanto tétrica.

Cuando se puso en pie para caminar hacia la pareja se vio que estaba tan encorvada que debía sostenerse sobre una vara adornada con un par de plumas de cuervo colgando del extremo. Casi parecía que la suave brisa que corría esa noche sería capaz de tirarla al suelo. Cuando quedó a unos pasos de Aisling cruzó las dos manos sobre el callado y se quedo observandola.

-Oh...Aisling... Te presento a Macha, es una antigua hechicera de la tribu,dicen que mensajera de los dioses. Es quien....

Pero la mujer alzó la mano acallando a Eidan. Tanto la una como la otra sabían que no necesitaba presentación...y no porque se conociera de antes, sino porque la una podian mirar el alma de la otra y conocerse así más profundamente de lo que se llegaría a hacer con las simples palabras. Era una forma distinta de percibir aquella realidad interior sin embargo: Aisling lo veía como imágenes nítidas que aparecian en su mente,y Macha percibia sentimientos con una sensación muy parecida a cuando los recuerdos aparecían en tu mente.

El hombre no dijo nada. Desde pequeño le habían enseñado el respeto a los mayores, y como tal dejó espacio para que la mujer sentara sus cansados huesos,los cuales crujieron cuando volvió a sentarse. Aisling la examinó con curiosidad y en silencio, con una sonrisa adornando sus labios.

-Así que has salido de tu túmulo para pasar con nosotros la noche de Samhain.

No se notaba si aquello era una pregunta o una simple aseveración,pero en todo caso la shide asintió delicadamente con la cabeza. La gente había dejado las mesas después de consumir todo el vino especiado y las drogas que habían encontrado, y ahora danzaban alrededor del fuego perdiéndose unos en los brazos del otro, alzando al cielo oraciones a los dioses que los observaban aquella noche. Incluso al mismo Eidan le costaba centrarse en la conversación.

-Y has venido a buscarle a él.

-No -contestó ella con toda la tranquilidad del mundo- Vine para celebrar Samhain... pero los hados me llevaron hasta él y ahora deseo llevarle al cumplir el destino que los dioses han planeado para él, pues las coincidencias en este mundo no existen, solamente los caminos que ellos nos llaman a escoger.

Ditulis Oleh : Diana García // 14:08
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1 comentarios:

  1. Buah... *-* me encanta, tiene ese aire de leyenda que me apasiona y estoy deseando ver cómo lo vas entrelazando. Hacía mucho que no leía nada de esta temática y lo cierto es que me tienes enganchada ^^

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