sábado, 20 de octubre de 2012

Shide de Samhain III



No había absolutamente nada en la vida de Eidan que le tachara de especial, de algo fuera de lo normal. Había crecido en el seno de una familia pequeña para la época. Su padre se había dedicado a la batalla durante mucho tiempo,y de el aprendió el arte de la guerra.

Pero su madre era completamente distinta....

Ella era una soñadora de la Corneja, es decir... El modo en el que la Diosa Morrigan se conectaba con el mundo usándola como conducto de sus deseos. Morrigan le mostraba visiones de lo que sería, de lo que debía ser...de lo que pasaba en el mismo momento y de lo que ya había ocurrido en un pasado, y era por ello que todo el pueblo la respetaba y que incluso jefes de otros clanes acudían a pedirle consejo sobre las futuras batallas.

Eidan había visto en su madre todas las facetas de la Diosa. Había visto a la Doncella, o al menos tenía fugaces recuerdos de cómo una mujer de cabellos rojo fuego le cuidaba siendo un bebé, cantandole antiguas leyendas junto al fuego. Había sido su Madre durante mucho tiempo enseñándole el respeto a los dioses y los conocimientos que podrían servirle como gran guerrero. Había visto a la Viuda, a la Anciana a la muerte de su padre, teniendo la mujer cuarenta años.... y había comprendido cuanto se amaban ambos al ver como ella se consumía lentamente. En esa época Airmind había sido muy semejante a Macha, quizás por eso Eidan tuviera tanto respeto hacia la mujer.

Desde luego era una unión curiosa,pues Morrigan era la reina espectral, la señora que llamaba a la guerra y quienes recogía a los muertos y en forma de cuervo los guiaba hacia el otro mundo. Era la señora de la pasión carnal, renovando las vidas perdidas en batalla... una pasión de la que sus padres habían disfrutado dando como fruto...a el.

Y pese a todo ese niño de cabellos rojos como los de su madre y ojos verdes como los de su padre no tenía nada en particular. Había jugado como los demás, había cosechado los campos y cazado la carne que llevarse a la boca. Había optado por la guerra a pesar de que su madre había intentado conducirle hacia la senda de los druidas bardos. En la guerra había sido fuerte, había pintado su cuerpo con vitrio y había terminado con muchos enemigos.

Pero cuando todo cambió fue aquella misma tarde.

Aquel día los jóvenes se habían preparado para la caza del Gran Ciervo para la celebración nocturna.Todos se habían internado en el bosque en las horas tempraneras de la mañana, cuando la bruma no se había alzado aun del suelo y no se podia ver. El animal, que buscaba cobijo para pasar el invierno, no les dio tregua y durante horas se mantuvo oculto a ellos.

Sin embargo con las primeras luces del crepúsculo algo cambio. La tensión en el cuerpo de Eidan, en su alma,desapareció por completo. Sin saber muy bien porque se vio guiado por una senda hacia un claro cercano donde se alzaban las antiguas rocas de los túmulos que durante mucho tiempo habían servido de tributo a los antepasados.
Alli espero, tomó asiento sobre una roca cercana respetando el túmulo, recuperó el aliento y apagó su sed tomando el rocío que había quedado en una planta cercana. Fue en ese momento cuando el majestuoso ciervo apareció junto a el como surgido de la nada.pues el joven siquiera le había escuchado llegar.

El,que era ya un cazador experimentado, quedó paralizado durante unos momentos antes de mirar a los ojos del animal. El, que había terminado con un gran número de animales a lo largo de su vida, vio en ellos una expresión que jamás hubiera podido imaginar: comprensión y serenidad, una expresión que no olvidaría nunca.

Y entonces...lo comprendió....No era que el hubiera encontrado al animal...  era que el animal le había elegido a el.

Su madre le había contado alguna vez que cuando matabas a un animal o una planta, parte de su espíritu se fusionaba con el tuyo, y así adquirias parte de sus conocimientos, sus capacidades y sus recuerdos, y era por eso que los grandes animales elegian a manos de quien morir, sobre todo cuando eran los dioses quienes los guiaban a ello.

El animal, grande...majestuoso y notablemente anciano,camino hacia el con la dignidad que solo esos animales eran capaces de guardar.Al quedar solo a unos metros de distancia,las piernas se flexionaron y el termino quedando arrodillado frente al joven que durante unos instantes no supo bien que hacer. Por suerte, Macha estaba allí.

-Debes rezar una oración a Dagda,pues ha sido el quien le ha enviado a tu encuentro.

La mujer había aparecido junto a las rocas,encorvada como siempre sobre su bastón, con el rostro cubierto por la ajada capucha de color negro, como si fuera la misma muerte allí presente. Eidan simplemente asintió,cerró los ojos... alzó dos dedos de la diestra para tocar su frente, y entonó el cántico que su madre le había enseñado para esas ocasiones

-Te doy  las gracias ,Dios Padre,
cuyo caldero derrama su plenitud en la tierra,
inundándola de perfumada belleza y renacimiento,
Tu que bendices la semilla que yace en el fértil suelo,
y nos proteges bajo tu poderosa mano.
Te doy  las gracias al Dios de la Tierra,
cuya música de arpa hace bailar las estaciones,
con gestos llenos de gracia, y pasos majestuosos.
Tú bendices a los juglares que nos regocijan
e invitas a las señoras y a los caballeros a enamorarse.
Te doy las gracias por haber atraído a tu hijo,
a quien nacio de tu carne,la tierra,
y por entregarlo a mi,en una ofrenda que volverá a ti.
Entonces la mano descendió hasta el puñal que tenía en el cinto y bajo este luego para clavarlo en el cuello del animal buscandole una muerte lo menos dolorosa posible. Este no profirió quejido alguno, ningun sonido de agonía...solo dejo que la vida escapara lentamente de él bajó la mirada del joven y de la anciana.

-¿Por qué ha pasado esto? -preguntó el.

Pero cuando la mirada del hombre buscó entre la oscuridad cada vez más intensa la figura de la mujer, esta había desaparecido de una forma tan silenciosa como se había presenciado en aquel claro. De pronto los sonidos del bosque volvían a ser normales, de lo que el se dio cuenta con el graznido lejano de una corneja.




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-¿Crees entonces que significa algo que haya dado caza al Gran Ciervo?- Pregunto Macha con tranquilidad mientras sus dedos acariciaban la rugosa superficie del bastón.

Aisling sirnio y observó al hombre. Eidan a su vez no apartaba la mirada del baile mas que para fijarla en ella de vez en cuando.No parecia escuchar de que estaban hablando, seguramente por gracia de las drogas que habian consumido aquella noche.

-No lo creo, lo se... y tu tambien lo sabes, por eso estás aquí.

De nuevo se creo el silencio y ninguna de las dos dijo nada,como perdidas en sus propios pensamientos. Macha masticaba tranquilamente un trozo de tierna corteza de sauce y Aisling tamborileaba con los dedos sobre la mesa siguiendo el ritmo de la música.

-El no sabe quien es.Tendrás que explicárselo... Y debes comprender que la misión que hay preparada para el conlleva un gran riesgo, un riesgo que debe -enfatizó especialmente esta palabra- asumir. El te escuchara... te ama.

Las dos esmeraldas que la shide tenía por ojos se fijaron entonces en aquella mujer. Si... conocía el influjo que los de su raza tenían sobre los humanos y en realidad nunca lo había deseado. No era la primera vez que yacía con un hombre la noche de Samhain, pero en aquella ocasión no deseaba más que disfrutar de la compañía humana. Ellos eran tan distintos... la perspectiva de que la vida terminaria les hacia tomarse la vida de una forma deliciosa.

-No es amor... es la curiosidad por lo desconocido contestó al fin.

Antes de que Macha pudiera contestar la mano del hombre aferro delicadamente la de la Shide,tirando un poco de ella,como invitandola a que se pusiera en pie.


-Vamos a bailar,Aisling....no querrás pasar esta noche sentada, Macha debe entender que los jóvenes deben disfrutar de estas fiestas a pesar de que ella ya no pueda.

Aisling sonrio ligeramente sosteniendo la mano del hombre con delicadeza para que este la ayudara a ponerse en pie y tirara de ella hacia el grupo de gente que en un amplio círculo bailaba alrededor de la hoguera central. Ciertamente era una danza hermosa en la que todos se sostenían de los brazos, de las manos, y se alzaban sobre sus pies con una gracia especial.

Aquel baile no se distinguia demasiado de los que realizaban sus gentes, ni aun los instrumentos que regalaban la música. Así que cuando ella comenzó a moverse pareciera que lo había hecho toda su vida.Era como si la música fluyera por sus venas y sus carcajadas de felicidad acompañaban al sonido como un instrumento más.

El no podía apartar la mirada de ella... era lo mas hermoso quehabíaa visto nunca. Cuando pensaba en algo que creara en él la misma sensación que ella solo recordaba uno de los atardeceres que se veían desde los acantilados, cuando el sol teñía de dorado y rojo el mar y el cielo. Cuando buscaba una sensación parecida a la que sentía con sus roces, solo podía pensar en el viento agitando las hojas de los arboles, en el lecho cálido en una mañana fria...

Y ella...Aisling...vivíaa aquellas sensaciones con todo su cuerpo. Ahora estaba concentrada en la música, en el baile, en el aura del hombre que por momentos parecía embriagarla. Podría decir que habían pasado unos minutos bailando pero en realidad fueron horas. Sus cuerpos quedaron sudorosos y cansados,y como pudieron se arrastraron hasta la cabaña de el, donde sin duda podrían hablar mejor.

Hablar...Las palabras eran poco en ese momento y se vieron obligadas a dejar paso al cuerpo,a los sentimientos escritos en la piel...al deseo.

Eidan habia alzado a la mujer en brazos para llevarla a la cabaña como preocupado por un cansancio que ella en realidad no sentia.Al llegar a la choza cerro la puerta de un puntapie. A continuación la bajo al suelo muy despacio, como si disfrutara de la sensación que le provocaba el roce de sus cuerpos.

A ella le temblaban ligeramente las piernas sin saber muy bien porqué pero sonrió cuando el hombre se giró para enfrentarla.

-Te ofrezco esta única oportunidad para que salgas corriendo de aqui ahora que todavía soy capaz de controlarme- le dijo mientras se ocupaba en sacarse la sobreveste por el hueco de la cabeza- Si te quedas,eres mia...de ahora en adelante.

Aquellas últimas palabras resonaron en la mente de la Shide como un eco lejano. Era la primera vez que la decían algo asi, la primera vez que alguien queria poseerla con el ansia que veía reflejada los ojos de Eidan. Pero por una noche...solo por esa noche....
-Soy tuya -susurro.

Y en esa ocasión,cuando la apreto contra el,m su abrazo fue rudo y exigente, alejado de la delicadeza que le había visto mostrar hasta el momento.Los labios de Eidan sabían a pasion y le hacían dulces promesas mientras el hombre empezaba a desatar con las manos las cintas de la blanca túnica.

En un gesto audaz también ella desató las ropas del hombre quitándole la parte superior para exponer ese torso duro y fibroso a sus ávidas manos. El siseó entre dientes al sentir sus dedos sobre la piel, que ardía de tal manera que Aisling creyo durante unos instantes que se abrasaría.

El hada se rindió a los anhelos que la habían invadido sin saberlo desde la primera vez que lo viera en la orilla de aquel lago...tan poderoso.,..tan increíblemente masculino.

Esa noche daría rienda suelta a sus fantasias y descubriria lo que se sentía al conocer a ese guerrero del modo más intimo que la naturaleza había dispuesto que una mujer conociera a un hombre.

Con mucho cuidado, paso los dedos sobre la cicatriz de la quemadura que tenía en el hombro preguntándose como se la habría hecho.

-¿Estás seguro de que puedes y quieres hacer esto? -Pregunto, temiendo el dolor que todo aquello pudiera causarle, pues desde luego ella no era una mujer normal.

El le tomo el rostro entre las más y la miró con los ojos cargados de pasión al tiempo que le acariciaba con el pulgar los labios inflamados y rojizos por sus besos.

-En este momento podría incluso volar.

Aisling sonrió.

Eidan dejó la mano sobre su mejilla y presionó los labios contra su garganta. La mujer se vio asaltada por un millar de placenteras descargas cuando el comenzó a dejarle un abrasador reguero de besos y mordiscos en el cuello, permitiendo que su cálido aliento le erizara la piel mientra su lengua jugueteaba con sensual abandono.

Ella le rodeó con sus brazos y recorrió con la mano su espalda desnuda.

Eidan se estremeció de placer. Jamas habia experimentado algo semejante. Nunca había estado con una mujer con la que se sintiera tan libre,y a la vez tan preso. Se dispuso a disfrutar del momento y del amor de ella. De su tierna acogida.

El hombre se estremeció ante la fuerza de las sensaciones que lo embargaban y ante la necesidad de poseer a esa mujer, que era lo más cercano al paraíso que había conocido a lo largo de toda su vida. Ese día soborearia cada recoveco de su cuerpo, la reclaramaria como nadie lo habia hecho jamas.

Se apartó un poco y contemplo esos ojos verdes rebosantes de pasión.

-Eres preciosa- susurro.

Ella respondió a sus palabras con un beso posesivo.Y por primera vez en su vid Eidan permitió que alguien lo poseyera. De hecho, se deleitó en esa posesión mientras se entregaba de buena gana a sus caricias.

La audacia de la mujer lo asombraba y lo excitaba. Cuando Aisling le acarició el mentón con los labios y le lamió la piel, el echo la cabeza hacia atrás y la dejo hacer. Un placer exquisito lo consumió.

El resto del mundo se disolvió y sólo quedó ella. Solo quedaron sus caricias, su aliento y su calidez.Su fragancia gemenina lo consumia.Lo llenaba.Lo hacia sentirse completo.No tenia mas vida que ella.Y, en ese instante, desterro todos los malos recuerdos de su existencia. No recordaría más pasado que aquel que fuera calmo, o aquel en el que ella apareceria. Ella sería su pasado, su presente y su futuro...cualquiera que este fuese.

Aisilig jadeo cuando Eidan le quitó la túnica y contempló con expresión hambrienta su cuerpo enfebrecido. Muchos la habían visto desnuda antes,pues era su estado natural, pero la sensación de él mirándola era nueva, turbadora y excitante,y la dejaba sin aliento. Embargada por una sorpresiva timidez,intentó cubrirse con los brazos.

-Mirame- le dijo el en un tono de orden antes de tomar sus brazos con las manos y extenderlos sin apartar la vista de sus ojos.

Ella hizo lo que le pedia

-No quiero que te escondas de mi.Nunca-dijo al tiempo que alargaba una mano para cubrir uno de sus pechos. El pezón se endureció ante la caricia, inflamandose contra su cálida palma- He esperado demasiado tiempo para encontrar a alguien como tu, me he contenido desde que te conoci para mirarte...y no quiero que te cubras ahora.

Ditulis Oleh : Diana García // 9:15
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1 comentarios:

  1. Ohhhh no sé qué más me ha gustado de este capítulo, si la primera parte donde se sabe más de los padres de él y cómo el Ciervo se hinca de rodillas, o si este final en el que todo el deseo y la pasión se desatan al mismo tiempo.

    Mercy por subirlo, como siempre. Besos!

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